Pecando sin pecar

Si creyera en Dios
lo buscaría en tus ojos,
sé que debí decir adiós
sin besar esos labios
de dulces tonos rojos.

En tu boca me perdí
en mis locas fantasías,
hacía tu seno huí
pensando ingenuamente
que tú me seguirías.

Estúpida pretensión
del patético sapo,
fue la absurda ilusión
de amarte locamente a ti,
mi dulce y delicada princesa.

Estoy pecando sin pecar,
en mi pensamiento impío,
soy el que ha osado amar
al exuberante ángel prohibido.

Lluís Carrera 05/04/2016